
1.- En tu «Diario Íntimo» recoge los momentos desde la infancia hasta el presente en los que te has encontrado ante una encrucijada, es decir has tenido que escoger entre uno, dos o varios caminos.
2.- Encrucijadas en tus relaciones personales, situaciones laborales, en la elección de tus estudios, de tus aficiones, de tus vocaciones, de tu pareja. Haz una lista de todas ellas aunque las consideres pequeñas.
3.- Lee esa lista de encrucijadas, despacio y escoge una o dos que en este preciso momento te parezca que esos caminos que abandonaste los puedes escoger ahora
4.- No se trata de lamentar lo que pudo haber sido y no fue, sino de potenciar lo que todavía puede ser.
5.- Pregúntate: ¿Me es posible todavía recorrer alguno de esos caminos que años atrás no pude o no quise explorar? ¿Puedo emprender hoy un proyecto que dejé aparcado ayer?
6.- ¿Por qué no?
7.- Imagínate siguiendo ese camino inexplorado, deja volar libremente a la imaginación y a la pluma, a ver dónde te conducen. Tal vez te abran posibilidades nuevas y te sientas motivado o motivada a intentarlas ¡Con ilusión!
