
1.- «Yo no busco, encuentro» Picasso.
2.- Tres príncipes de Serendip (la Sri Lanka de hoy en día probablemente) cabalgaban alegremente por los campos y bosques de un país oriental, con el deseo y la esperanza de adquirir conocimientos y experiencias que les hicieran dignos de su posición y de sus futuras obligaciones como líderes de su pueblo. Se toparon con un campesino y éste les preguntó si habían visto un camello de su propiedad que se le había extraviado. Sin pensárselo dos veces los príncipes le dijeron que sí, aunque no lo habían visto, y añadieron, para confirmarlo que era el camello ciego de un ojo, le faltaba un diente y además cojeaba, todo lo cual resultó ser cierto. Preguntados cómo habían adivinado esos detalles, respondieron: » La hierba recientemente mordisqueada estaba sólo a un lado del camino donde era más escasa; lo cual les sugería que el camello sólo tenía un ojo. Los bolos de hierba, del tamaño de un diente de camello abandonados por el rumiante en el suelo indicaban que tenía un hueco en su dentadura. Y el hecho de que sólo se viesen tres huellas claras de pezuña, y una cuarta como arrastrándose por el polvo del camino, les hizo pensar que cojeaba» (Historia presuntamente Persa).
3.- Cuando Walpole, escritor inglés del S. XVIII leyó esta historia, acuño una palabra nueva en su lengua serendepity para describir ese talento de los príncipes para combinar accidente y sagacidad e interpretar acertadamente los signos que observaban al azar, sin buscarlos.
4.- Es el don, diríamos, de encontrar sentido en objetos, situaciones, etc. que otros muchos habían visto antes sin darles importancia.
5.- Picasso encontraba arte donde otros sólo veían objetos de desecho.
