
RESPIRA CON SUAVIDAD:
1.- Presta atención a tu respiración. Cuando tomas aire di en silencio: «se que estoy inhalando», cuando lo sueltes, «se que estoy exhalando».
2.- La atención es clave en este ejercicio.
3.- Elige una zona de tu cuerpo donde sentir tu respiración. Donde la sientas con más claridad, puede ser la nariz o el movimiento del abdomen.
4.- No hay nada más que hacer, ni nada menos. Posa suavemente tu atención en ese lugar.
5.- Los pensamientos vendrán, el objetivo no es una mente vacía de pensamiento, eso es imposible.
6.- El objetivo es «no dejarse arrastrar por el pensamiento». Sabemos que tenemos un pensamiento y lo dejamos pasar.
7.- No dialogamos con ese pensamiento, no nos aferramos a lo que dice, nos dejamos fluir, que el pensamiento venga y se vaya, como las olas del mar
