
1.- A menudo pensamos mejor en compañía de otras personas, las cuales nos apartan de nuestros temas favoritos.
2.- En una discusión acalorada decimos cosas que no se nos hubieran ocurrido de encontrarnos solos.
3.- Los viejos tienen una desventaja especial, y es que con frecuencia carecen de compañeros con intereses parecidos. Los maestros jubilados ya no hablan con los estudiantes, los científicos retirados, ya no comentan sus trabajos, con los colegas etc…
4.- En general, los viejos se encuentran con compañeros que no comparten sus intereses.
5.- Sería bueno organizar discusiones aunque sea a dúo. De ese modo uno puede ejercitar su mente y, lo que es más importante, conssrvar su confianza en ella.
6.- El temor a no pensar con claridad, como el temor a olvidar puede empeorar las cosas.
7.- En consecuencia, todo lo que pueda hacer para mejorar su pensamiento redundará en un aumento de la seguridad en si mismo.
8.- Escuchemos a nuestros ancianos con atención e interés, dialoguemos con ellos y ayudémosles a encontrar espacios donde puedan dialogar, debatir, aprender y confiar en su cabeza.
