
1.- Cuando la vejez llega, el ingenio se marcha ( Shakespeare, en Mucho ruido, pocas nueces).
2.- ¿ Quién de nosotros cuando estresados o dispersos no recordamos dónde hemos dejado un objeto y a lo mejor lo encontramos en un lugar inverosímil…. Cada uno que recuerde los lugares insólitos donde ha dejado las gafas, el teléfono etc… ¿Quizás en la nevera?
3.- A las personas ancianas les perturba mucho estos despistes pues creen que están perdiendo la razón
4.- Uno empieza a hacer algo, se nos cruza algo trivial y nos olvidamos de lo que queríamos hacer. Decía Franklin en su Autobiografía: Por mis errantes disgresiones, percibo que me estoy haciendo viejo.
5.- Podemos prepararnos para pensar con claridad y ayudar a nuestros ancianos para que ellos también lo hagan.
6.- Pensar con más lentitud es una ayuda. Cuando llega la jubilación cambiamos el ritmo trepidante que posiblemente nos llevó incluso a enfermar por estrés. Las personas mayores, suelen disponer de mucho tiempo.
7.- Adquirir el ritmo de un pensador viejo le da una ventaja con respecto a la juventud impetuosa. Un ritmo mesurado es aconsejable a cualquier edad.
8.- De nuevo Shakespeare en Romeo y Julieta: » Demasiado rápido tarda tanto en llegar como demasiado despacio».
