
1.- Cuando caminamos, cuando viajamos, cambiamos de escenario, de paisaje…
2.- Es bueno también viajar al «interior de si mismo»
3.- Al cambiar de escenario y de paisajes, sentimos una ilusión de vivir, de cambiar, de fluir.
4.- Es fácil engañarnos, con marcos distintos, y seguir con nuestro inmovilismo psicológico.
